Marruecos, un paseo, una historia, mucha música

Por M. Emilia Sganga

El país de Marruecos, forma parte de la región conocida como el Magreb. Localizado al norte de África, con salida marítima tanto al Mediterráneo como al Océano Atlántico.
Les proponemos un breve paseo por esta región, conocer algunos de sus rasgos históricos, sus conformaciones culturales y algunas de sus referencias musicales.
Debemos destacar que Marruecos se convierte en una especie de colonia compartida entre Francia y España en 1930, de lo anterior se desprende la aparición de fuertes resistencias sociales hacia esta dominación no sólo económica sino también cultural y social.
Esta colonización trajo “modernas” autopistas, redes de ferrocarriles, tierras cultivadas, quedando claro el interés comercial que existía en estos desarrollos. Prueba de lo anterior es la ruina a la que fue sometida la artesanía autóctona, que provocó violentos desplazamientos, sumando la despreocupación total en la situación educativa de la región y en el desarrollo de viviendas.
Tras no pocos conflictos políticos y sociales, Marruecos recupera su independencia de Francia y España el 2 de marzo de 1956. Durante los siguientes diez años, poco a poco, las tierras pertenecientes a los colonos pasan a ser propiedad de terratenientes marroquíes (lo que denota una nueva dependencia, ya no de Francia sino al interior mismo del país). Paralelamente se genera un fuerte impulso hacia la educación, la formación profesional, y los estudios universitarios e intelectuales. En este proceso y hacia fines de 1962 se aprueba la Constitución marroquí.
Hecho este breve (y escueto) recorrido histórico, nos centraremos ahora en uno de los estilos musicales fuertemente arraigado en la zona sur del país. Nos referimos al gnaoua, una mezcla de cantos sagrados árabes a los que son incorporados ritmos africanos provenientes de Senegal, Malí y Guinea. Uno de los grupos que se destaca en este estilo es Nass Marrakech, que ha alcanzado gran repercusión en Francia (y aquí es necesario tener en cuenta el comienzo de este artículo donde hacíamos referencia a la colonización francesa de Marruecos).
El grupo Nass Marrakech, fue fundado en 1991 como una forma de reinterpretar y actualizar la memoria de los "gnawa", es decir, de aquellos antiguas pueblos esclavos e inmigrantes procedentes del África Sub-Sahariana que fueron llevados al Magreb por los árabes durante la Edad Media.

Quienes fundaron originalmente Nass Marrakech fueron: Moulay M'Hamed Ennaji "Sheriff", mandolinista y laudista, especialista en música popular y Andalusí, interesado particularmente en ese entonces en la música gnawa; y por Abdeljalil Kodssi, cantante de origen gnawa.
Su primer disco se lanza en el año 2000, bajo el título “Tamiz”, donde investigan la cultura gnawa, retomando textos originales, y al mismo tiempo rescribiendo sobre las rítmicas tradicionales sus propios textos y sonidos donde temas como el racismo, la necesidad de paz y el la búsqueda del equilibrio ecológico son los principales ejes de sus contenidos. Este primer disco, se graba junto a la participación de Javier Mas y Jordi Rallo.
Continúan su trabajo discográfico, lanzando en el 2001 su segundo disco titulado “Bounderbala”. En él participa el pianista cubano Omar Sosa y el flautista y saxofonista español Jorge Pardo que aportan sus propios lenguajes y gramáticas a los textos abiertos por la propuesta de Nass Marrakech.
Intentamos así ir desde lo general a lo particular, partir de contextos históricos para desentrañar creaciones colectivas y artísticas, para quedarnos un rato en un relato, en una memoria. En este caso en la recreación de los pueblos gnawa, en su resignificación desde una propuesta musical que retoma sus discursos para recontextualizarlos en un tiempo distinto, creando nuevamente un código común en el que reflexionar.

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