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Instrumentos Clandestinos (El címbalo)

Por Mario Efrón

El címbalo es un instrumento perteneciente a la familia de los instrumentos de cuerda percutida. Este instrumento, cuyo probable origen se encuentre en medio oriente, ha sido adoptado por diversas culturas de Europa del este. Específicamente en Rumania, el címbalo es un instrumento muy importante en los conjuntos tradicionales de música gitana. Probablemente haya sido este pueblo nómade quien lo llevó a tierras europeas.
Consiste en una caja de resonancia en forma de trapecio sobre la cual se disponen una gran cantidad de cuerdas metálicas. Estas se encuentran sujetas a la caja de madera mediante un sistema de clavijas y dispuestas sobre una serie de puentes que las separan de la tapa. De un lado, las clavijas son fijas y cumplen la función de sujetar las cuerdas, del otro son móviles lo cual permite afinar el instrumento variando la tensión de las mismas. Las cuerdas del címbalo se organizan en órdenes triples afinadas al unísono, esto quiere decir que por cada nota contamos con tres cuerdas paralelas afinadas en la misma nota. Para percutirlas se utilizan dos baquetas de madera, una para cada mano. El extremo que percute las cuerdas tiene una especie de tela o felpa que lo hace similar al martillo de un piano.
Existen dos tipos de címbalo, portable o fijo. El primero es un poco más pequeño lo cual permite transportarlo, este modelo es el más utilizado en los conjuntos de música gitana. Cuenta con una correa que permite colgarlo de los hombros de modo que se puede tocar parado. Llama la atención su similitud con el Santur, instrumento persa que probablemente sea su antecesor. El címbalo fijo es más grande, se encuentra dispuesto sobre cuatro patas y en algunos casos cuenta con un sistema de pedales que permiten apagar o prolongar la duración del sonido.
En el siguiente video podemos escuchar a Toni Iordache, músico Rumano de origen gitano considerado el máximo exponente del Címbalo.


Sabores Clandestinos...(Rumania)

Uno de los alimentos mas importantes dentro de la cocina rumana es la harina de maíz. Durante generaciones los rumanos le vienen brindando un gran homenaje, muchas recetas, tanto dulces como saladas la utilizan y no puede faltar en la mesa hogareña todos los días, sea en forma de "mameliga" o nuestra polenta, hasta en la hora de los postres, como es el caso del "malay" que nació como una manera de aprovechar restos de leche, crema o quesos.


Malay

2 tazas de polenta instantánea
1 taza de harina
3 cucharaditas de polvo para hornear
2 tazas de azúcar
3 huevos
250 gr. de queso crema
250 CC. De crema de leche
1 vaso de leche
50 gr. De manteca
1 cucharada de extracto de vainilla

Enmantecar una tortera de 24 cm. De diámetro y espolvorear con harina.
Unir todos los ingredientes con un batidor, hasta lograr una mezcla uniforme.
Volcar y llevar a horno suave de 160 grados por 2 horas.

Casos y Cosas.... (Rumania)

Vampiros

En Rumania, se puede denotar una valoración más profunda por la vida espiritual que por la terrenal. Esto se puede observar recorriendo las tradiciones, costumbres y creencias populares del país. No es extraño, entonces que una de las creencias más arraigadas rumanas se base en la existencia de una criatura muerta que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo: El Vampiro.
Tansilvania ubicada en el centro del país, cuna de Drácula personaje de ficción, protagonista de la novela homónima del irlandés Bram Stoker, es uno de los lugares característicos de las historias vampirescas rumanas.
Se evidencia la fuerte impronta que han dejado estos seres legendarios en la cultura rumana, al tomar conciencia de los diversos nombres que se utilizan para indicar los distintos tipos de vampiros. El termino más común es strigoi, al que le sigue moroii. Se usan indiferentemente también lo términos varcolaci y pricolici, que a menudo son vampiros muertos y a veces animales que dicen devoran la luna durante los eclipses.
Si un bebé nacía junto a la placenta o un hombre mentía en un juicio por codicia, se podía convertir en vampiro. Así como las mujeres, al involucrarse en la brujería y en encantamientos malignos. Otras de las tantas creencias existentes era que si alguien moría sin ser bautizado, también se podía convertir en vampiro. Se creía también que un hombre era un vampiro si no comía ajo.
La gran cantidad de causas que existieron para que una persona se transformase en vampiro, demuestran no sólo lo sorprendente y poderosa que resultó esta leyenda para los rumanos sino también la increíble paranoia que pudo crear esta historia en las mentes del país.

Video Clandestino Recomendado

Siguiendo con la agrupación Taraf de Haïdouks, este es un video realizado junto a Kocani Orkestar y Tarik Tuxsiszoglu .


Taraf de Haïdouks

Durante siglos, en muchas regiones de Rumania, la música tradicional y los bailes han acompañado los momentos más importantes de cada vida. En ningún nacimiento, en ningún bautismo, en ningún casamiento ha faltado la presencia de una banda de músicos que interpretara las canciones que sus antepasados les fueron transmitiendo generación tras generación.
Una de estas agrupaciones traspasó las fronteras de su país y llevó esta música a distintas partes del mundo. Los Taraf de Haïdouks son una docena de músicos gitanos que provienen de un pueblo de Rumania llamado Clejani. Los integrantes de esta banda, cuyas edades van desde los 20 hasta los 80, nunca habían tenido la oportunidad de salir de su lugar de origen hasta que dos músicos extranjeros los conocieron y se entusiasmaron con la idea de dar a conocer esta música al resto del mundo.
Es el grupo más célebre del género de la era post-comunista. Son conocidos como “Taraful Haiducilor”. Su traducción sería “Banda de los Hombres malvados o fuera de la ley”. El nombre del grupo es conocido internacionalmente como “Taraf de Haïdouks”.
La agrupación se formó en 1989, poco antes de la muerte del dictador Nicolae Ceausescu. La verdad es que los oriundos de la zona marginada de la villa Clejani son músicos modestos y honestos que en 2002 hicieron estallar la sala Nezahualcóyotl con su energía gitana, su virtuosismo musical y la irreverencia de su alegría.
Clejani es un lugar con un sinnúmero de bandas de gitanos que amenizan bodas y celebraciones locales (gitanos que se dedican a otras actividades pero no profesionalmente a la música). Esa música fue escuchada alguna vez por los belgas Michael Winter y Stéphane Karo, quienes, encantados viajaron al lugar y grabaron en una cinta casera a una banda liderada por el viejo violinista Neculae Neacsu pero con la intención de volver y hacer una grabación profesional.
Quisieron regresar, pero el régimen comunista de Nicolai Caucescu (1987-1989) se los impidió, debido a que los gitanos no eran considerados rumanos. Finalizado el período comunista, muchos de ellos, grandes de edad y enfermos iban a terminar sus días como la mayoría de los gitanos: en el olvido. Los musicólogos regresaron para sacar de gira a un conglomerado de varios de los mejores músicos de la región; el resultado fue Taraf de Haidouks, que editó en 1990 su primer disco.
En ese mismo año, cuando la situación política se tranquilizó, Karo y Winter viajaron a Clejani y, tras conocer a otros músicos de la región, decidieron organizar una gira por Europa con la nueva banda a la cual llamaron Taraf de Haïdouks. Los productores eligieron a seis músicos para la gira, incluyendo a Neacsu y a Ion Manole, un cantante que sorprende por la forma de modular su voz. Pero la presión del resto de los pobladores hizo que se aumentara el número de integrantes hasta alcanzar la docena.
Esta gira le significó el primer contrato de grabación con el sello belga Crammed Discs. El álbum debut de la banda, “Musique des Tziganes de Roumanie”, rápidamente escaló a las primeras posiciones del chart europeos de world music. Este disco les permitió introducir en el mundo occidental la riqueza y el ritmo de la música gitana rumana, deslumbrando y sorprendiendo en cada presentación en festivales, salas de conciertos y clubs de toda Europa, incluyendo su actuación en el Womad de Montreaux.
En 1992, el grupo fue invitado para tocar y grabar en un programa de televisión junto al gran director Yehudi Menuhin. Tuvieron, además, un papel importante en el film “Latcho Drom” del director Tony Gatlif. Dos años después grabaron en Rumania su segundo disco, “Honourable Brigands, Magic Horses and Evil Eye”, el cual fue muy bien recibido por la crítica resultando elegido en Alemania como mejor álbum del World Music. El siguiente, “Dumbala Dumba” se registró en una casa en Clejani a fines del '97. La trayectoria de Taraf también incluye una participación en la banda sonora del film "The Man Who Cried" dirigido por Sally Potter.
Pese a este éxito, durante cada receso, los integrantes regresan a su pueblo continuando su habitual estilo de vida. Incluso se siguen presentando en todos aquellos eventos de la vida cotidiana de la región.
Taraf de Haidouks está integrado por 12 músicos de diferentes generaciones. Todos son originarios de Rumania, menos el clarinetista Filip Simeonov, gitano de Bulgaria. Todos son líricos y han adquirido los conocimientos por herencia familiar. Entre su acústica se pueden escuchar violines, acordeones, címbalos, flautas, contrabajos y voces.
Originalmente los integrantes de la banda eran: Nicolae Neacsu: violín y voz, pero ha fallecido en el 2002; Dumitru Baicu: pequeño cymbalom y voz, fallecido en septiembre 2007; Ion Manole:, violín y voz y también fallecido; Ilie Iorga: voz, originario de Marsa cerca de Clejani; Paul Giuclea: violín y voz y también originario de Marsa; Constantin Boieru Lautaru: violín y voz; Gheorghe Ángel: violín; Gheorghe Falcaru: flauta y contrabajo; Marin Manole: acordeón; Ionitsa Manole: acordeón; Ion Tanase: pequeño y gran cymbalom.
Y los invitados que son ocasionalmente integrantes son: Constantin Sandu: pequeño cymbalom y voz; Florea Parvan: contrabajo, acordeón y voz y Marin Sandu: contrabajo, acordeón y voz. La formación original reunía cerca de 12 músicos y actualmente suelen incluir algunos más llegando a tener 30 artistas en sus filas.
Otros de sus discos son “Honourable Brigands”, “Magic Horses and Evil Eye”, “Dumbala dumbala”. La historia de su vida ha sido plasmada en un largometraje (dirigido por Tony y Elsa Gatlif) y han tenido múltiples participaciones en otras cintas. Pero los Taraf no son profetas en su tierra. Son reconocidos en los cinco continentes; han tocado en foros al lado de músicos como Kronos Quartet, una lástima que en Rumania hayan sido menospreciados.

Casos y Cosas...(Rumania)

El culto al muerto

Las ceremonias conectadas con la muerte y el entierro parecen ser las mejores costumbres preservadas populares Rumanas. En Maramures un pueblo de Rumania, ubicado en la región de Transilvania, todavía se practica uno de los rituales más antiguos del pasaje de la vida a la muerte :"El Culto del Muerto". En la creencia tradicional, este ritual tiene tres etapas: la separación de los vivos, las preparaciones para la transición al otro mundo y la integración en el mundo de los muertos y la recuperación del equilibrio emocional que ocasionó la partida del ser querido.

La persona que es consciente de la proximidad de su muerte, hace una lista con nombres de personas a las cuales debe pedirle perdón y ellos se acercan a él para escuchar sus pecados. También elige el traje y el arreglo del pelo que llevará en el ataúd.
Al fallecer, se le pone al difunto un vaso con agua junto a su cabeza, para verificar al día siguiente si lo ha tomado. Esto se hace por al antigua creencia de que el muerto podría revivir. Por la tarde comienza el velorio. Se delega a una persona para que vigile la llama de una vela que quemará durante el transcurso del velorio como símbolo de iluminación del camino del alma a los cielos. Por la noche el "réquiem" tiene lugar y a continuación la procesión y el entierro.

Finalmente los familiares y amigos se reúnen para celebrar la memoria del difunto. Esta misma reunión, con comida y músicos, se vuelve a repetir luego de tres días, en medio año y al cabo de un año de la muerte del difunto. Estos encuentros se organizan al lado de la tumba con el fin de no perder el contacto con la persona desaparecida. .

Otra costumbre en los funerales es la canción de alba, o la Gran Canción. Se canta por un grupo de ancianas, en el momento que fallece la persona. Su letra habla de la muerte y describe el viaje que el difunto hará en la tierra de los antepasados muertos.

Sabores Clandestinos (Rumania)

Una rica torta de origen Rumano!!!

Malay
2 tazas de polenta mágica
1 taza de harina
3 cucharaditas de royal
2 tazas de azúcar
3 huevos
250 Gr. De Mendicrem
250 CC. De crema de leche
1 vaso de leche
50 gr. De manteca
Vainilla
Enmantecar una tortera de 24 cm. De diámetro y espolvorear con harina. Unir todos los ingredientes con un batidor, hasta lograr una mezcla uniforme. Volcar y llevar a horno suave de 160 grados por 1 hora.