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Sabores Clandestinos "El Fuego"

Por Hernán Navarro

Decir que los cuatro elementos de la naturaleza tienen un papel fundamental en cualquier gastronomía es mera redundancia. El aire, el agua, la tierra y el fuego juegan papeles fundamentales y diversos tanto dentro de la producción de materias primas como en la elaboración de recetas que van desde las más primitivas a las más complejas.

El fuego tal vez haya sido uno de los avances más importantes de la humanidad y para la cocina fue realmente una revolución. Si bien los adeptos al crudiveganismo, costumbre de un grupo pequeño que se alimenta sólo de vegetales crudos, consideran que cocinar los vegetales significa desnaturalizarlos, es cierto que la gastronomía pudo transformarse en un placer gracias a la pasión del fuego. Tal vez hayan sido los egipcios los primeros en rendir culto a la comida. Lo cierto es que los alimentos cocidos generan menos enfermedades, sobre todo en lo que se refiere a carnes que, antes del fuego, se consumían crudas.

Casos y Letras: Gabriela Mistral

Por M. Emilia Sganga

La intensidad como creencia, la creencia como una respuesta, la respuesta como una nueva pregunta. La creación, el instante mismo en que todo se desvanece para ser, en el seguido instante, algo desconocido, algo inaudito que genera aquello a lo que no tenemos respuesta.
Por Hernán Navarro

En Chile, la influencia gastronómica se repite como en todo el continente americano: fuerte impronta indígena y gran aporte europeo, principalmente español. Los alemanes e italianos también hicieron lo suyo tras la conquista y los franceses ya entrado el siglo XX.

Freddy Torrealba

Por Magali Schwartzman

Charanguista chileno, nacido en la ciudad de Santiago en 1966. Es destacado por su virtuosismo y técnica.
Con dos años, Freddy Torrealba, ya mostraba sus dotes de cantante y a los nueve años interpretaba con su guitarra canciones como “El Huamaqueño” y “El Séptimo de Línea”, entre otras.
En 1977, su hermano mayor lo incorpora en un grupo de la Capilla de la Población Malaquías Concha llamado Pucará, fue en ese momento, que conoció el charango.
Dos años más tarde, Torrealba formó parte del elenco de la Peña Kamarundi, centro de resistencia cultural creado por el actor Manuel “Tilusa” Escobar, quien falleció en 1993.
En 1980, Torrealba, ingresó a la Escuela Experimental Artística de La Reina, donde definió su amor por el folklore y por el charango.
Freddy Torrealba, siempre ha querido viajar, tocar, cantar; estas tres combinaciones dieron como resultado 20 años de “charanguismo” ininterrumpido.
Durante 1984, viajó a Canadá, Estados Unidos y Argentina. Mientras realizaba estas travesías continuaba estudiando en la Escuela Experimental, fue ahí donde formó el dúo con el guitarrista y compositor, Mauricio Urbina.
En 1988, ambos son invitados a grabar un programa para la Radio Beethoven, lo que más tarde daría a luz su primer disco llamado “Charangamente”.
Durante la década del ’90, conoce al músico boliviano, Ernesto Cavour, y tocan en la Peña Naira. Allí Freddy Torrealba realizó también un concierto en el Teatro Leopoldo Sanjines, reconocido por ser el Centro Cultural más importante de La Paz.
Dos años más tarde, el cantautor cubano, Silvio Rodríguez, lo invitó a tocar en su Gira por Chile.
En 1994, conoce a Pancho Straub, con quien comienza a grabar en forma independiente el disco “Charango y Guitarra”.
Torrealba ha participado en conciertos de charango de todo el mundo, como el “Tercer Encuentro Internacional del Charango” en Cochabamba, Bolivia, donde recibió el título de “Maestro” del Charango otorgado por la directiva de la Sociedad Boliviana del Charango en ‘99.
En 1997, participó del 1º Encuentro Internacional del Charango, junto a Horacio Durán (Inti-Illimani), Italo Pedrotti (Entrama), Carlos Cabezas (Los Jaivas) y Jorge Gajardo (Bafona), en el cual recibe el título de “Concertista en Charango”.
En 2001, grabó “Charango Autores Chilenos”, junto a los más destacados charanguistas de ese país..
Ya en 2003, Freddy consagrado como maestro del Charango, presentó en el Teatro Municipal de Ñuñoa, su disco “Charango al Sur del Charango”, donde exploró distintos sonidos latinoamericanos y del mundo como el Folclore, el Jazz y Barroco, donde participaron el bajista, Cristián Gálvez, el guitarrista y compositor, Juan Antonio Sánchez y la cantante, Francesca Ancarola, entre otros.
En 2007, participó del “Encuentro de Charangos del Fin del Mundo” realizado en Ushuaia, Argentina, junto a Rolando Goldmann, Raúl Manosetti y Fred Arredondo. En el mismo año fue la banda sonora del cortometraje “Golazo en los Descuentos”.
Durante 2008, fue invitado por la Universidad de Nariña en Pasto, Colombia, a realizar conciertos y clínicas de Charango.
Actualmente, Freddy Torrealba, es considerado uno de los mejores charanguistas de Chile, con una destacada trayectoria y nominado en la categoría Ejecución Musical para los Altazor 2010.

Instrumentos Clandestinos (El Guitarrón Chileno)

El guitarrón chileno es un instrumento muy particular y prácticamente desconocido de este lado de la cordillera. Se trata de un cordófono que si bien recuerda a la vigüela o algún otro cordófono del renacimiento, tiene un diseño tan particular que lo convierte en un instrumento único encontrado sólo en Pirque, ubicado en la región central de Chile.
Su aspecto es similar al de una guitarra, con una caja de resonancia en forma de ocho y un mástil sobre el cual se encuentran las cuerdas. El clavijero del guitarrón chileno es imponente. En él, se tensan las 21 cuerdas que corren paralelas al mástil agrupadas en 3 órdenes de 5 cuerdas y 2 de 3. Imagino que afinarlo debe ser un arduo trabajo. A estas 21 cuerdas se suman 4 más, llamadas “diablitos”, que se encuentran sujetadas a sus respectivas clavijas dispuestas en el borde de la caja de resonancia. Las cuerdas son en su mayoría metálicas pudiendo tener también algunas de nylon. El puente que las soporta es una pieza fundamental, tiene que estar muy bien construido para poder soportar la fuerza de 26 cuerdas.
Es común ver, en la mayoría de los guitarrones chilenos, la figura de dos puñales de madera tallados a los lados del puente. Según el profesor Francisco Astorga (ver video), estos simbolizan el duelo poético. Es que este instrumento funciona como el acompañante de la payada, esa disciplina que también se practica en nuestro país y que consiste en un duelo entre payadores en el que las armas no son puñales, sino versos con estructura de décimas o cuartetas. Por lo tanto estamos en presencia de un instrumento cuya principal función es la de acompañamiento. La temática del canto de los payadores es variada, así encontramos el “canto a lo poeta”, “canto a lo divino”, “canto a lo humano”, “canto de velorio”. Todos estos estilos acompañan la vida cotidiana del hombre de campo chileno.
El sonido tan particular del guitarrón chileno llamó la atención de muchos artistas como Violeta Parra o Victor Jara lo cual ha permitido que se conozca más allá de su lugar de origen, e incluso llegue hasta nosotros su mágico sonido.


Instrumentos Clandestinos (bombo de murga – bombo con platillo)

Por Mario Efrón
Los instrumentos musicales funcionan como vehículo de los sentimientos del músico que los utiliza, pero en el caso del bombo de murga se produce un fenómeno mucho más complejo. El mensaje que el músico quiere transmitir es tan fuerte que en muchos casos deja de lado el fenómeno musical, sería imposible pensar en el ritmo del bombo de murga sin que esté acompañado por un canto de reclamo, festejo o aliento. Por más virtuoso que sea el instrumentista o más elaborado sea el ritmo de la batería de murga, es imposible separar este instrumento de un mensaje social.
El bombo de murga está formado por un cilindro de madera con parches en cada uno de sus lados tensados sobre el cuerpo con un sistema varillas metálicas. Lleva atornillado un platillo de bronce que el músico percute con otro más pequeño que sujeta con una agarradera.
Este modelo de bombo se comenzó a utilizar hace muchos años en medio oriente y Europa como parte de la banda militar, con el tiempo fue adoptado para ser usado en expresiones populares. Así lo comenta el etnomusicólogo italiano Salvatore Rossano, quien se dedica al estudio del bombo con platillo en el ámbito porteño, durante una charla que dio en la Facultad de Filosofía y letras de la universidad de Buenos Aires.


Salvatore es el tipo de etnomusicólogo que se compromete con el fenómeno musical desde el lugar de músico e investigador. Durante más de diez años ha viajado a Buenos Aires participando en cada una de sus visitas del fenómeno del carnaval como integrante de una murga, e incluso a compuesto canciones que fueron incorporadas al repertorio murguero. Esta experiencia lo ayuda a entender el fuerte simbolismo que tiene el bombo con platillo para los porteños y su funcionalidad, la cual trasciende ampliamente lo estrictamente musical:


Los feriados de carnaval con sus bombos y sus mensajes fueron prohibidos por un decreto de la dictadura militar de 1976 . Año a año las murgas salen a las calles reclamando la restitución del feriado de carnaval. En la ciudad de Buenos Aires desde el año 2004 fue recuperado sólo para los empleados públicos.
Si bien pareciera que no le prestamos demasiada atención, el bombo con platillo está arraigado a la cultura popular de una forma muy especial, funcionando como el amplificador de las grandes pasiones argentinas.

Música, resistencia y dictadura Chile

Las teorías de Milton Friedman implican para él el Premio Nobel; para los chilenos, implican a Pinochet. (Eduardo Galeano)

El 11 de septiembre de 1973, el inédito intento del pueblo chileno por lograr una patria socialista de forma pacífica y democrática se vio frustrado. Una vez más, los sectores dominantes de la población, las jerarquías militares y el gobierno de Estados Unidos perpetraban un nuevo golpe de Estado en América Latina.
Aquel día, el presidente Salvador Allende estaba acompañado por sus ministros y colaboradores cuando habló por última vez a través de radio Magallanes y dijo que no renunciaría, que se quedaría dentro del palacio de La Moneda hasta las últimas consecuencias.
Quizás, en esas horas de zozobra, Allende recordó las vivencias que lo habían llevado a la presidencia: aquellos años, cuando Chile era ensalzado por los organismos financieros con millones de dólares con el firme objetivo de evitar la llegada de un gobierno socialista; cuando los grandes medios de comunicación aterrorizaban a la población con la absurda idea de que si la Unidad Popular llegaba al poder, miles de niños iban a ser secuestrados y llevados a Moscú. O, simplemente habrá recordado esa historia de la sirvienta que, advertida por el triunfo de la izquierda, enterró su único vestido en el patio de su casa por miedo a que el nuevo gobierno se lo quitara.
También, habrá rememorado con cierto orgullo aquella pared que él mismo había tenido el gusto de contemplar, donde un militante del partido Demócrata Cristiano había escrito: “con Frei, los niños pobres van a poder tener zapatos”, y otra mano, más envalentonada contra la lógica capitalista, había corregido de un pincelazo: “con Allende, no habrá niños pobres”.
O a lo mejor, es posible que haya imaginado que el cambio social en un Chile desigual era difícil de llevar a cabo sin la utilización de las armas, aunque ni en sus agónicos discursos mencionó algún signo de violencia. Al fin y al cabo, “no es cuestión de cambiar las convicciones justo ahora”, habrá pensado. Pese a todo, sostuvo que “el pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse”.
El gobierno popular estaba cumpliendo con las promesas electorales y había logrado innumerables cambios sociales. Entre otras cosas, había nacionalizado los recursos minerales, sobre todo el cobre, principal fuente de ingreso de Chile. A su vez, impulsó una profunda reforma agraria y la nacionalización de los bancos.
Muchos habían colaborado con la tragedia chilena. Hace apenas unos años, se supo que en 1971, en una reunión en la Casa Blanca, el presidente Richard Nixon le había consultado al dictador brasileño Garrastazu Médici, si los militares chilenos eran capaces de derribar a Allende, quien contestó que en su opinión sí lo eran y dejó en claro que Brasil estaba trabajando con ese objetivo.
Tiempo después, Dave López, un oficial del ejército estadounidense, declaró que su país no había participado en el derrocamiento del gobierno constitucional chileno y aclaró que “solamente la CIA ayudó con la propaganda”.
Tras el golpe, el poder fue ocupado por una Junta Militar que había sido entrenada en la Escuela de las Américas en Panamá. Esta junta estaba liderada por un fascista de aires napoleónicos llamado Augusto Pinochet, quien unos años más tarde se colocó el rutilante nombre de Jefe Supremo de la Nación.
La represión militar, junto con el Estado de Sitio y el toque de queda, no se hizo esperar, en poco tiempo comenzaron a ser asesinados, desaparecidos y torturados cientos de militantes de izquierda. Otros, debieron escapar al exilio. Con el tiempo, se sabrá que el total de personas asesinadas es de 3.200, aunque hay quienes aseguran que fueron muchas más.
Al momento del golpe, la música chilena, representada por la Nueva Canción Chilena, estaba viviendo un momento de éxtasis, pocas cosas tenían más vida en este mundo. Pero en poco tiempo, la dictadura empezó el final de la historia. Los artistas pertenecientes al movimiento fueron perseguidos, encarcelados, asesinados o exiliados. Todos tenían fuertes vínculos con la Unión Popular.
Uno de ellos, Víctor Jara, cantor y poeta, fue encontrado con alrededor de 44 heridas de balas y sin sus manos. Cuentan, que los soldados, al darse cuenta de quién se trataba, fueron lastimándole las manos hasta destrozarlas para que no pudiera escribir.
Ángel Parra, fundador de la mítica Peña de los Parra, quien afirmaba que “El canto fue puesto al servicio de un ideal, de una utopía”, fue detenido y torturado hasta que finalmente pudo exiliarse en México hacia 1974. Inti-Illimani y Quilapayún, directamente no pudieron volver de una gira europea.
Músicos populares de la talla de Isabel Parra, Patricio Manns, Payo Grondona, Charo Cofré, el Gitano Rodríguez, y parte de los grupos Cuncumén y Quelentaro tuvieron que continuar sus carreras lejos de su Patria.
El estudio del sello discográfico Dicap (Discoteca del Cantar Popular), que funcionó entre 1967 y 1973 y reinició su labor en 2006, fue arrasado en la misma semana del golpe. Según el director general del sello, Ricardo Valenzuela, quien fuera detenido horas después del ataque fascista, en el allanamiento se incautaron, rompieron y quemaron cintas con música inédita hasta hoy. Dicap había dado a luz 70 títulos grabados por artistas como Víctor Jara, Homero Caro, Rolando Alarcón, Combo Xingú, el Dúo Coirón, El Temucano, Osvaldo Rodríguez, Marta Contreras, Fabián Rey, Roberto Parra, Ángel Parra, Isabel Parra, Margot Loyola y Illapu, entre otros.

Pocos días después, el coronel Pedro Ewing, entonces secretario de gobierno, realizó una reunión con el productor Camilo Fernández, titular del sello Arena, y otros representantes de las principales discográficas. Fernández recuerda que el funcionario les exigió que se dejaran de grabar música que “atentaba contra la nueva institucionalidad” y pidió especialmente que se dejara de difundir folclore nortino.
Durante las investigaciones que se realizaron para condenar a Pinochet, se descubrieron cientos de cadáveres enterrados en una fosa común, el dictador declaró en ese entonces, con una clara demostración de perversidad, que “quien los haya enterrado hizo un servicio a la Patria ahorrando clavos”. Además, el ex presidente de facto fue sospechado de enriquecimiento ilícito y de narcotráfico, actividad con la cual utilizaba a su hijo Marco Antonio para vender droga a traficantes europeos.
El once de marzo de 1990, el país trasandino volvió a la democracia con la llamada e interminable Transición, donde gobernaron hasta hoy Patricio Aylwin Azocar, Eduardo Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos Escobar, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera Echenique.
El último 11 de septiembre, cuando se conmemoraba un nuevo aniversario del golpe de Estado, la policía del gobierno de Bachelet asesinó a seis manifestantes en una dura represión. Ningún medio masivo se hizo eco. El nuevo presidente, Piñera, es un empresario que formó parte activa del gobierno de Pinochet, por lo que no arroja nuevas esperanzas para la equidad social en Chile, que como en todo América Latina, sigue siendo una gran deuda a saldar.


Casos y Cosas (Chile)

Chiloé “La Pincoya”
Por Estefanía Abamonte

Ubicado al sur de Chile, se encuentra el archipiélago de Chiloé. Su cultura, está impregnada del espíritu marítimo que rodea las islas. También, como es de esperarse, su mitología refleja la importancia que tuvo y tiene el mar en la vida de los habitantes de Chiloé. Los orígenes de la mitología chilota, que continúa vigente aún en nuestros días, son una mezcla de las antiguas religiones de los pueblos prehispánicos (los cuncos, huilliches y onas), y de las supersticiones traídas por los conquistadores españoles de la región.
Una de las divinidades más relevantes es la Pincoya. Ella es quién personifica la personalidad de los mares y playas, y de quien depende la abundancia o escasez de peces y de mariscos en los canales que delimitan la isla grande de Chiloé.
La diosa Pincoya sale de la profundidad del mar vestida con un traje de algas danzando en las playas y las olas. Cuando realiza su baile mirando hacia alta mar significa que en esa playa y mares abundarán los peces y mariscos. En cambio, si lo hace con el rostro hacia la playa, indica que los peces y mariscos escasearán.
Existe una ceremonia mágica llevada a cabo en los momentos donde la escasez de peces se prolonga por largo tiempo. Sólo a través de los poderes de los brujos o machis quienes intervienen en la ceremonia, se podrá complacer a la Pincoya para que les otorgue nuevamente la abundancia de mariscos y peces a los pescadores.
Algunos pescadores aseguran haberla visto en las escolleras peinando su larga cabellera rojiza, afirmando que sus brazos y piernas son similares a las de un ser humano. Se dice también que cuando los isleños naufragan, la Pincoya acude a su auxilio.
La creencia de Pincoya, está arraigada por todo Chiloé, pero sobretodo en los pescadores, ya que es ésta la diosa que simboliza la visón del amor que éstos tienen por la belleza del mar.

Víctor Jara

"El amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre"

Víctor Lidio Jara Martínez nació el 28 de Septiembre de 1932 en San Ignacio, en Chile. Su infancia transcurrió en Lonquén, localidad cercana a la capital y su juventud en Santiago, en la Población Nogales. Fue hijo de padres campesinos, músico, cantautor y director de teatro.

Su padre, Manuel Jara, trabajaba en las labores propias del campo en la parcela de alquiler. Su madre, Amanda, tocaba la guitarra y cantaba. La familia se completaba con María, Georgina (Coca), Eduardo (Lalo), Víctor y Roberto, el menor.

A la edad de seis o siete años, Víctor Jara se vio obligado a acompañar en los trabajos del campo a su familia. Pero la actividad de vocalista de su madre le produjo el primer contacto con la música. Y la mala relación con su padre provocó que Víctor se uniera más a su madre, quien siempre manifestó una preocupación por la educación de sus hijos.

A los 21 años entró en el coro de la Universidad de Chile y participó en el montaje de Carmina Burana, donde dio comienzo a su trabajo de investigación y recopilación folclórica. Tres años más tarde formó parte de la compañía de teatro "Compañía de Mimos de Noisvander", y empezó a estudiar actuación y dirección en la Escuela Teatro de la Universidad de Chile.

En 1957 formó parte del grupo de cantos y danzas folclóricas Cuncumén y en 1959 dirigió su primera obra de teatro Parecido a la Felicidad de Alejandro Sieveking.

En cuanto a la música, como solista del grupo folclórico grabó su primer disco y al año siguiente participó como asistente de dirección en el montaje de La Viuda de Apablaza de Germán Luco Cruchaga, cuyo director era Pedro de la Barra y dirigió la obra La Mandrágora de Machiavello. En 1961, como director artístico del grupo Cuncumén viajó por Holanda, Francia, Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Rumania y Bulgaria. A la año siguiente grabó el LP Folclore Chileno donde tiene dos canciones propias, Paloma quiero Contarte y La Canción del Minero.

Por otro lado, Jara se desempeño como director artístico para el grupo Quilapayún, entre los años 1966 y 1969.

En 1966 graba sus primeros discos solista con el sello Emi-Odeón. El primer Lp se llamó Víctor Jara y al segundo lo bautizó, Canciones Folclóricas de América. A pesar de haber editado ya sus primeros discos siguió siendo fiel su trabajo como director teatral, puesto que montó nuevamente La Remolienda donde recibió el premio de La Crítica por la dirección de "Entretenimiento a Mr. Sloane" y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.

Además, ganó el primer premio en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con la canción Plegaria a un labrador y viajó a Helsinki para participar en un Mitin Mundial de Jóvenes por Vietnam y grabó el disco Pongo en tus manos abiertas. A este álbum pertenece el tema "Preguntas por Puerto Montt", inspirado en la Matanza de Pampa Irigoin, bajo la represión policial en el gobierno de Eduardo Frei Montalva.

En la década del 70 participó en Berlín en la Conversación Internacional de Teatro y en Buenos Aires en el Primer Congreso de Teatro Latinoamericano. Su contacto con la política tomó un matiz más comprometido cuando se implicó en la campaña electoral de la Unidad Popular, mientras se ocupó de editar el disco Canto Libre.

Fue nombrado Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular y en 1971 puso música, junto con Celso Garrido Lecca, al ballet Los Siete Estados. Al lado de Violeta Parra e Inti-Illimani entró en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado.
Ese mismo año Jara lanzó el disco El derecho de vivir en paz que le valió el premio Laurel de Oro a la mejor composición del año.

Trabajó como compositor de música para la televisión nacional de Chile desde 1972 hasta 1973. En ese período investigó y recopiló testimonios de Herminia de la Victoria, a través de los cuales basaría su disco La Población. Poco después viajó a la URSS y a Cuba, y dirigió el homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nobel.

Ya a principios de la década del 70, los campesinos de Ranquil lo invitaron a la realización de una obra musical sobre el lugar y, por su compromiso social, tomó parte en los trabajos voluntarios para impedir la paralización del país que las fuerzas reaccionarias querían lograr mediante la huelga de camioneros.

Ese mismo compromiso lo llevará en 1973 a realizar diferentes actos, participando en la campaña electoral para las elecciones en el parlamento a favor de los candidatos de la Unidad Popular. Respondiendo a un llamado de Pablo Neruda participó dirigiendo y cantando en un ciclo de programas de TV contra la guerra y el fascismo. Trabajó en varios discos que no pudo grabar y realizó la grabación de Canto por Travesura, su ultimo disco editado en vida.

El golpe de estado del general Augusto Pinochet contra el Presidente Salvador Allende lo sorprendió en la Universidad Técnica del Estado, siendo detenido junto a profesores y alumnos. Fue llevado al estadio Chile donde permaneció detenido varios días. Según numerosos testimonios, lo torturaron durante horas, golpeándole las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y finalmente lo acribillaron el día 16 de septiembre. Su cuerpo fue encontrado el 19 del mismo mes.

Fue un destacado militante del Partido Comunista de Chile, siendo miembro del comité central de las Juventudes Comunistas de Chile hasta el momento de su asesinato. Estando preso escribió su último poema y testimonio: Somos cinco mil. Como homenaje, a 30 años del Golpe Militar, en septiembre del 2003 se puso su nombre al Estadio Chile.

Algunos nombres de sus trabajos discográficos póstumos son: Víctor Jara, Canciones Folclóricas de América, Pongo en tus manos abiertas, Canto libre, El derecho de vivir en paz, La Población, Canto por travesura, El recital, Víctor Jara en México, Víctor Jara habla y canta, etc.

Intrumentos Clandestinos (El Kultrún)

Por Mario Efron

Para muchas culturas la música no ocupa solamente el lugar del entretenimiento o la diversión. En muchos casos, la música y los instrumentos musicales, suelen ser una vía de curación o una forma de alcanzar otros estados de conciencia. El instrumento de hoy, el Kultrún, no solamente es rico a nivel sonoro sino que está cargado de magia y simbolismo.
El Kultrún es tal vez el instrumento más importante para los mapuches que habitan la patagonia Argentina y el sur de Chile. Se trata de un membranófono que pertenece al grupo de los timbales, estos son instrumentos de un solo parche cuyo cuerpo está cerrado en la base, no por otro parche sino por el propio cuerpo del instrumento. Para que se entienda más claramente, es como un “bowl” con una membrana en la boca.

El cuerpo del Kultrún está hecho de madera, suelen usarse para su fabricación especies autóctonas como el ligué o la lenga. Por lo general para el parche se usa piel de cordero o caballo y se ata al cuerpo con tientos de cuero o con crines de caballo. El caso del Kultrún es muy interesante porque no se trata sólo de un membranófono, antes de fijar el cuero que va a cerrar la boca del instrumento, se colocan dentro algunos objetos como: semillas, piedritas y cascabeles. Esto convierte al Kultrún en un instrumento mixto, por un lado es un membranófono y si lo sacudimos cumple la función de un sonajero.

Existen dos tipos de Kultrún, uno pequeño o pichiKultrún, de uso exclusivamente femenino, y uno grande. Para los mapuches, una de las ceremonias más importantes es la rogativa o nguillatun. Durante esta ceremonia la Machi (chamán o consejera espiritual del grupo) acompaña los cantos y las danzas ceremoniales tocando el pichiKultrún. Para sostenerlo pasa su mano por una agarradera que tiene en la parte posterior mientras que con la otra golpea el parche con una baqueta. La investigadora chilena María Ester Grebe documentó sesiones chamánicas en donde describe a la machi tocando el instrumento mientras realiza con su cuerpo un movimiento de vaivén. Este movimiento se vuelve cada vez más intenso a medida que la mujer comienza a alcanzar el estado de trance. Es en ese momento cuando se suma al sonido del timbal el sonido del entrechoque de las piezas que tiene en su interior formando un complejo sonoro muy interesante. El Kultrún grande lo usan exclusivamente los hombres. Para tocarlo lo colocan en el piso y lo percuten con dos baquetas de madera.

Como dije antes, el Kultrún no es solamente un instrumento musical sino un objeto sagrado. El parche tiene pintados una serie de símbolos de colores que representan la cosmovisión del pueblo mapuche. Estos dibujos no se realizan al momento del armado del instrumento sino en vísperas de un ritual o durante su celebración. Para aquellos que quieran indagar más profundamente sobre el simbolismo de este interesante instrumento recomiendo leer los trabajos los etnomusicólogos María Ester Grebe y Rubén Pérez Bugallo.

Sabores Clandestinos... (Chile)

Kuchen de nueces

Apenas cruzamos la cordillera, las palabras cambian de sentido y escuchamos modismos desconocidos para nosotros.
Sentarse a tomar un café con torta no resulta fácil, debemos pedir un café y una porción de “kuchen”, si, tenemos que emplear esta palabra en alemán.
Gracias a la gran inmigración alemana y su fuerte influencia en la gastronomía local hoy podemos disfrutar de platos inéditos para este rincón del mundo.

Kuchen de nueces

1 taza de harina
1 cucharadita de polvo para hornear
1 taza de nueces picadas
3/4 taza de azúcar impalpable
125 gr. de manteca blanda
4 huevos
Extracto de vainilla
Leche

Batir la manteca con el azúcar, hasta lograr una crema clara.
Agregar las yemas, vainilla y un poco de leche, integrar bien.
Incorporar la harina, si resulta seca la mezcla, agregar un poco mas de leche.
Incorporar las nueces y por ultimo las claras batidas a nieve.
Volcar en molde de budín enmantecado y enharinado, llevar a horno suave por 40 minutos.