SOBRE LA LOCURA

Una línea según las definiciones geométricas convencionales es una sucesión de puntos. Sin embargo hay en toda línea, aparentemente recta, clara y distinta un sector tenue conformado por el espacio vació que naturalmente separa un punto del otro. Allí habita la locura. En ese intersticio que deja ver que las líneas no son tan claras ni tan rectas como parecen aunque si distintas. Y en ese hincapié por aceptar aquello que es distinto es posible hacer estallar desde adentro el prejuicio de la normalidad y la sanidad mental. Porque la locura es aquello que quiebra toda recta que desafía toda uniformidad y hegemonía. La locura es aquel signo de la transformación necesario para que la vida y la historia no se transformen en piezas aburridas y estancadas en un museo rancio y maloliente. La locura es lo que propicia lo nuevo y esta semana marca caminos de avanzada.

Nicolas Falcoff

La locura existe porque existe la normalidad. Ser loco o loca, es una forma extrema, sutil y cercana de otredad. Es una forma de la diferencia, maltratada y sometida. La locura se estudia, se clasifica, se encierra; se busca definirla y analizarla, mientras se mantiene oculto que el problema es la normalidad y los rígidos límites que impone al ser. Ser loco o loca, es atreverse a decir, pensar o hacer cosas que están fuera de esos límites, que son consideradas malas o imposibles. La locura nos recuerda que las cosas pueden ser vistas y sentidas de otras maneras. Por eso nos atrae y nos asusta tanto. Por eso hay quienes buscan controlarla.
Y por eso también hay quienes buscamos liberarla, romper las barreras de lo normal y  ampliar nuestros márgenes de locura. ¿Cómo hacerlo? No tenemos idea. Pero la música, la música clandestina de los pueblos, parece ser un buen comienzo...

Vero Gellman

No hay comentarios: