Calypso

El calypso tiene su origen en la música antillana, que llegó a tierras del sur de Venezuela en manos de los inmigrantes atraídos por la explotación minera. Posee tradicionalmente un ritmo pausado y cadencioso e incluye estribillos cantados en inglés y patois (francés criollo).

En la ejecución de este género participan los tambores cilíndricos o steel drums, destacando entre ellos el tambor Bumbac y el tambor Grande, además de maracas, rallos, silbatos y campanas.

Su peculiaridad es que usa como instrumento principal unos tambores metálicos, fabricados a partir de barriles de petróleo reciclados, llamados steeldrums o simplemente tambores metálicos de Trinidad, muy usado en los carnavales trinitarios, los cuales se crearon por la necesidad de percutir que tenían los descendientes de los africanos en estas las islas, y dado que no poseían ningún instrumento, empezaron a percutir los barriles.

Los intérpretes y compositores de calypso que han estudiado la cultura musical de Trinidad y Tobago y han memorizado sus ritmos y estructuras tradicionales para incorporarlas a su música son conocidos como calypsonians.

La creatividad de algunos de ellos hace que sean capaces de improvisar un calypso a partir de cualquier tema, llegando a competir entre ellos en sesiones realizadas durante el carnaval de Trinidad y desde la década de 1950, en competiciones organizadas.

Los calypsonians más importantes del siglo XX son Lord Kitchener, Roaring Lion, Lord Invader, Mighty Sparrow (en Trinidad y Tobago) y Walter Ferguson (en Costa Rica).

Entre los cantantes en español de este ritmo, destaca el venezolano Carlos Baute, la agrupación The Same People y Serenata Guayanesa (Foto).
Entre los cantantes de lengua inglesa, destaca el estadounidense Harry Belafonte.

Calypso, Carnaval y El Callao

El calipso, como música y el carnaval como fiesta colectiva, se han convertido paulatinamente en un auténtico símbolo cultural ya no sólo de El Callao, sede principal de sus manifestaciones, sino de todo el estado Bolívar.

El Callao es un pueblo minero fundado en 1853 con el nombre de Caratal, que se traslada después a las orillas del Yuruari donde recibe el nombre con el que se le conoce actualmente.

Por el atractivo que ejercía la explotación del oro y la posibilidad de lograr una rápida riqueza, El Callao se convirtió en el escenario de la mezcla de diferentes culturas, entre las que destacan junto a los habitantes de origen local, un grupo de ingleses, norteamericanos, franceses y un notable número de pobladores oriundos de las antillas británicas y francesas.

De esa mezcla han surgido unas ricas tradiciones, donde ha tenido preeminencia el aporte afro antillano, entre ellas el calipso y el carnaval. El calipso, que se ejecuta en todas las islas antillanas, adquirió en Venezuela ciertas peculiaridades, estribillos cantados en patúas o creole, dos dialectos antillanos, letras fuertes y picarescas y narración de sucesos locales.

Los instrumentos que se emplean son: tambores de madera, cuatro, maracas, rallos y campanas. Y como se dijo, se destaca particularmente, como guía musical de la celebración, el tambor Bumbac que se carga con una correa sobre el hombro, dejando libres las manos del ejecutante para percutir directamente sobre el cuero del instrumento.

El carnaval, basado en los alegres compases del calipso, reúne durante varios días a las comparsas de disfraces y bailarines que realizan largos desfiles coreando las canciones con el acompañamiento de la concurrencia que por miles acuden a la fiesta.

Entre los personajes claves del carnaval destacan: las Madamas, personajes femeninos que lucen con elegancia pañuelos anudados en la cabeza y vistosos ropajes a la manera tradicional de las matronas de Guadalupe y Martinica; los Diablos, quienes se presentan vestidos de rojo y negro, exhiben máscaras de impresionantes aspectos y esgrimen sus tridentes para abrir paso a las comparsas, y los Mediopinto, individuos que solos o en grupo deambulan con sus rostros y manos ennegrecidos y cargan pinturas para untar a personas que no les den donativos.

El Calipso del Callao y su carnaval forman parte ya del repertorio cultural venezolano y son un testimonio viviente del mestizaje.

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