Artista y Titulo
1- BOLA DE NIEVE Chivo que rompe tambó
2- PATATO VALDEZ Son de Patato
3- BEBO VALDES Mayarí
4- HECTOR LAVOE con WILLIE COLÓN Aguanilé
5- VETERANOS DEL CARIBE El cebú
6- BANDA LA REPÚBLICA Como me da la gana
7- HURACÁN DE FUEGO María congá
8- UN SOLO PUEBLO Woman del callao
9- CREOLE Peper Hill
10- BAHIA SONORA Bad minded
11- ORCHESTRE NATIONAL DE BARBES Wawa
12- KING COYA vs. LOS TUCANES El burrito
13- LOS TIGRES DEL NORTE Sin fronteras
14- LILA DOWNS El corrido de tacha “La Teibolera”
15- EDU LOMBARDO Rocanrol
16- EDUARDO MATEO La mama vieja
17- ALEJANDRO OLIVA Valentin
18- ALEJANDRO OLIVA Dale
19- WANG LEI Supervisión
20- LOOP GURU The line between passion and fear
21- SHARIF Shiraz
22- NAMASTÉ
23- TITO HUAPAYA Govinda
Sabores Clandestinos...(México)
Tanto la cocina mexicana como la del resto del continente utiliza mucho la palta, puede ser dulce, como la consumen en brasil o paraguay o salada como lo hacen los chilenos en sus desayunos y nosotros con mayonesa o salsa golf
Los mexicanos supieron con esta preparación sacarle todo el sabor y los nutrientes de esta fruta y siempre esta presente en sus comida, tanto la palta o aguacate, es una fruta deliciosa que da placer consumirla tanto dulce como salada.
Los mexicanos supieron con esta preparación sacarle todo el sabor y los nutrientes de esta fruta y siempre esta presente en sus comida, tanto la palta o aguacate, es una fruta deliciosa que da placer consumirla tanto dulce como salada.
Guacamole:
4 paltas maduras
Jugo de 1 limón
1 cebolla
1/2 taza de perejil o cilantro picado
4 cucharadas de aceite
Sal, pimienta
Pisar la pulpa de las paltas con un tenedor, sin triturar mucho, agregar la cebolla finamente picada, el cilantro o perejil, mezclar bien, condimentar con el aceite, limón, sal y pimienta. Enfriar y servir con tacos o pan.
Casos y Cosas.... (Venezuela)
El Silbón
Venezuela es un país lleno de mitos, leyendas y relatos de misterio, y a pesar del paso del tiempo, estas historias siguen vigentes para muchos de sus habitantes. Conocida es la historia del Silbón.
Quienes lo han visto y escuchado por los llanos venezolanos, dicen que es un hombre desproporcionado, que camina sobresaliendo por encima de la copa de los árboles emitiendo un silbido aterrador. La señal confirmatoria de que el espíritu ronda el vecindario es un característico ruido de huesos que chocan unos con otros, contenidos en una bolsa que lleva al hombro. Unos piensan que son los huesos de sus víctimas más recientes; otros, que pertenecen a su propio padre.
Cuenta la leyenda que El Silbón es el ánima en pena de un joven consentido, a quien un día se le antojó comer "entrañas" de venado. Para complacerlo, su padre fue de cacería. Como se tardaba, el joven salió a buscarlo y lo halló con las manos vacías, por eso decidió matarlo y sacarle las vísceras. El hijo entregó las entrañas de su padre, a su madre para que se las cocinara, diciendo que eran las de un venado. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las entrañas de su marido. Preguntándole al muchacho, este confesó la verdad. Su abuelo lo maldijo por cometer aquel crimen contra su propia sangre, condenándolo a vagar eternamente con un perro mordiéndole los talones.
Las armas con las que el llanero se defiende de El Silbón son los látigos, el ají y los perros, pues huye de ellas como de la peste.
Se cree que le succiona el ombligo a los borrachos. Y si tropieza con un mujeriego le saca los huesos
Otra tradición señala que El Silbón se presenta en las casas, de noche, a contar los huesos que lleva en el saco. Si nadie lo escucha, alguien de la familia muere al día siguiente.
Venezuela es un país lleno de mitos, leyendas y relatos de misterio, y a pesar del paso del tiempo, estas historias siguen vigentes para muchos de sus habitantes. Conocida es la historia del Silbón.Quienes lo han visto y escuchado por los llanos venezolanos, dicen que es un hombre desproporcionado, que camina sobresaliendo por encima de la copa de los árboles emitiendo un silbido aterrador. La señal confirmatoria de que el espíritu ronda el vecindario es un característico ruido de huesos que chocan unos con otros, contenidos en una bolsa que lleva al hombro. Unos piensan que son los huesos de sus víctimas más recientes; otros, que pertenecen a su propio padre.
Cuenta la leyenda que El Silbón es el ánima en pena de un joven consentido, a quien un día se le antojó comer "entrañas" de venado. Para complacerlo, su padre fue de cacería. Como se tardaba, el joven salió a buscarlo y lo halló con las manos vacías, por eso decidió matarlo y sacarle las vísceras. El hijo entregó las entrañas de su padre, a su madre para que se las cocinara, diciendo que eran las de un venado. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las entrañas de su marido. Preguntándole al muchacho, este confesó la verdad. Su abuelo lo maldijo por cometer aquel crimen contra su propia sangre, condenándolo a vagar eternamente con un perro mordiéndole los talones.
Las armas con las que el llanero se defiende de El Silbón son los látigos, el ají y los perros, pues huye de ellas como de la peste.
Se cree que le succiona el ombligo a los borrachos. Y si tropieza con un mujeriego le saca los huesos
Otra tradición señala que El Silbón se presenta en las casas, de noche, a contar los huesos que lleva en el saco. Si nadie lo escucha, alguien de la familia muere al día siguiente.
Entrevistas Clandestinas
Alejandro Oliva
El percusionista argentino, Alejandro Oliva, lleva dos discos editados como cantautor, “Música Prescindible” y “Canciones de Llanura”; Formó parte de diversos proyectos junto a músicos como Esteban Morgado, Jorge Cumbo, Carmen Bailero, Edgardo Cardozo y Santiago Vázquez entre otros.
Es Integrante del ensamble La Bomba de Tiempo y como docente lleva a cabo diversos talleres y clases de percusión colectivas sumados a clínicas y conciertos didácticos conocidos como “Aceite de Oliva”.
En los últimos años ha tocado junto a Kevin Johansen, Pedro Aznar, Pequeña Orquesta Reincidentes, Flopa y fue convocado por Quique Pessoa para grabar la percusión acompañando la lectura de textos de distintos poetas cubanos.
Estuvo presentando las canciones de su reciente disco solista “Canciones de Llanura” y conversó con Sonidos Clandestinos.
Video Clandestino Recomendado
Lhasa de Sela nació en Nueva York en el año 1972, Su padre era escritor y profesor de español. Durante su niñez ella ha viajado por distintos lugares de los Estados Unidos y a los 13 años ella ya cantaba en bares en San Francisco.
Desde los 19 años se radico en Canadá. En su estadía en Montreal conoció al guitarrista y compositor Yves Desrosiers, con quien edito en 1997 su primer disco “La llorona”, un disco que mantiene una particular relación con la canción mexicana. El toque personal de este disco lo imprimen su voz y los sonidos naturales como el agua o el viento en un desierto. Canta en español, inglés y francés. Sus melodías mezclan la música tradicional mexicana, klezmer y el rock. El disco vendió más de 400.000 copias en Francia y Canadá.
Lhasa de Sela - De cara a la pared
Desde los 19 años se radico en Canadá. En su estadía en Montreal conoció al guitarrista y compositor Yves Desrosiers, con quien edito en 1997 su primer disco “La llorona”, un disco que mantiene una particular relación con la canción mexicana. El toque personal de este disco lo imprimen su voz y los sonidos naturales como el agua o el viento en un desierto. Canta en español, inglés y francés. Sus melodías mezclan la música tradicional mexicana, klezmer y el rock. El disco vendió más de 400.000 copias en Francia y Canadá.
Lhasa de Sela - De cara a la pared
Carlos “Patato” Valdés
Carlos “Patato” Valdés poseía cierta magia cuando hacía percusión. Esas habilidades lo convirtieron en embajador de los ritmos afrocubanos en el mundo del jazz, aunque también pasará a la historia por sus extraordinarias grabaciones rumberas.Carlos Valdés había nacido el 4 de noviembre de 1926, en el barrio habanero de Los Sitios, en una familia muy santera y muy musical: su padre fue tresero de Los Apaches, el germen portuario de dos ilustres agrupaciones soneras: el Sexteto Habanero y el Sexteto Nacional. Aprendió a tocar el tres y la botijuela antes de inclinarse por la percusión, primero en los cajones y finalmente en las congas.
Formado en reuniones de rumberos y en comparsas de carnaval, Patato se profesionalizó a principios de los años cuarenta, tras probar suerte como boxeador y bailarín. Tocó con el Conjunto Kubavana, la Sonora Matancera o el Conjunto Casino. Y allí se fue haciendo de varios apodos: Zumbito (por sus actuaciones en el Zombie Club), Pingüino (por un baile que hacía en televisión) y Patato (por su pequeño tamaño).
En aquellos tiempos, dedicarse a la música en Cuba garantizaba penurias. Además, Patato quería experimentar y eso no era posible tocando para bailar o ante turistas.
Quizá por ello en 1954, emigró a Nueva York, como sus amigos: Cándido Camero, Armando Peraza, Mongo Santamaría y el pionero Chano Pozo (asesinado allí en 1948). Inmediatamente, entró a trabajar con Tito Puente. Su primera grabación en Estados Unidos fue el álbum Afro-cuban, del trompetista Kenny Dorham, que se abría con el intoxicante Afrodisia (recuperado por el pinchadiscos José A. Castillo, con ocasión de una visita de Patato a España a comienzos de siglo, el tema terminaría bautizando aquí sesiones de DJ y locales nocturnos).
Eran buenos tiempos para la música tropical. En 1956, Patato apareció en la película Y Dios creó a la mujer, enseñando los bailes de su tierra a Brigitte Bardot. Músico flexible, Valdés sonaba tan cómodo tocando con la big band de Machito como con el grupo de Herbie Mann. Sin embargo, se sentía en deuda con la “rumba de solar” y en 1968 grabó un disco revolucionario con su amigo Eugenio Arango, alias Totico.
Patato amplió las posibilidades creativas de los percusionistas, al tocar con tres o más congas. También facilitó su vida al desarrollar una conga afinable: harto del método tradicional (calentar el cuero sobre fuego), instaló un aro metálico y unas llaves para tensar. La empresa LP fabricó en serie su modelo, que se convertiría en el estándar de los congueros. Para promocionarlo, se formó el Latin Percusión Jazz Ensemble, que terminaría siendo absorbido por Tito Puente.
Aunque en los setenta tocó ocasionalmente con salseros, Patato prefería la libertad del territorio del latin jazz. Colaboró largo tiempo con el pianista argentino Jorge Dalto y con Alfredo Rodríguez, cubano afincado en París.
Ya reconocido como leyenda, y habiéndose embarcado en proyectos junto a Mario Bauzá y Bebo Valdés, Patato se hizo más visible en los últimos 25 años: tuvo su propia banda, Afrojazzia, aunque resultó más popular la formación The Conga Kings, con Cándido y Giovanni Hidalgo. Incluso llegó a colarse en las modernas pistas de bailes, con una remezcla de “San Francisco tiene su propio son”.
Precisamente, volvía el 18 de noviembre de tocar en California con los Conga Kings cuando comenzó a fallarle la respiración. Pudo resistir hasta los primeros días de diciembre, hasta que le quitaron los cables y tubos que lo mantenían con vida.
Formado en reuniones de rumberos y en comparsas de carnaval, Patato se profesionalizó a principios de los años cuarenta, tras probar suerte como boxeador y bailarín. Tocó con el Conjunto Kubavana, la Sonora Matancera o el Conjunto Casino. Y allí se fue haciendo de varios apodos: Zumbito (por sus actuaciones en el Zombie Club), Pingüino (por un baile que hacía en televisión) y Patato (por su pequeño tamaño).
En aquellos tiempos, dedicarse a la música en Cuba garantizaba penurias. Además, Patato quería experimentar y eso no era posible tocando para bailar o ante turistas.
Quizá por ello en 1954, emigró a Nueva York, como sus amigos: Cándido Camero, Armando Peraza, Mongo Santamaría y el pionero Chano Pozo (asesinado allí en 1948). Inmediatamente, entró a trabajar con Tito Puente. Su primera grabación en Estados Unidos fue el álbum Afro-cuban, del trompetista Kenny Dorham, que se abría con el intoxicante Afrodisia (recuperado por el pinchadiscos José A. Castillo, con ocasión de una visita de Patato a España a comienzos de siglo, el tema terminaría bautizando aquí sesiones de DJ y locales nocturnos).
Eran buenos tiempos para la música tropical. En 1956, Patato apareció en la película Y Dios creó a la mujer, enseñando los bailes de su tierra a Brigitte Bardot. Músico flexible, Valdés sonaba tan cómodo tocando con la big band de Machito como con el grupo de Herbie Mann. Sin embargo, se sentía en deuda con la “rumba de solar” y en 1968 grabó un disco revolucionario con su amigo Eugenio Arango, alias Totico.
Patato amplió las posibilidades creativas de los percusionistas, al tocar con tres o más congas. También facilitó su vida al desarrollar una conga afinable: harto del método tradicional (calentar el cuero sobre fuego), instaló un aro metálico y unas llaves para tensar. La empresa LP fabricó en serie su modelo, que se convertiría en el estándar de los congueros. Para promocionarlo, se formó el Latin Percusión Jazz Ensemble, que terminaría siendo absorbido por Tito Puente.Aunque en los setenta tocó ocasionalmente con salseros, Patato prefería la libertad del territorio del latin jazz. Colaboró largo tiempo con el pianista argentino Jorge Dalto y con Alfredo Rodríguez, cubano afincado en París.
Ya reconocido como leyenda, y habiéndose embarcado en proyectos junto a Mario Bauzá y Bebo Valdés, Patato se hizo más visible en los últimos 25 años: tuvo su propia banda, Afrojazzia, aunque resultó más popular la formación The Conga Kings, con Cándido y Giovanni Hidalgo. Incluso llegó a colarse en las modernas pistas de bailes, con una remezcla de “San Francisco tiene su propio son”.
Precisamente, volvía el 18 de noviembre de tocar en California con los Conga Kings cuando comenzó a fallarle la respiración. Pudo resistir hasta los primeros días de diciembre, hasta que le quitaron los cables y tubos que lo mantenían con vida.
Calypso
El calypso tiene su origen en la música antillana, que llegó a tierras del sur de Venezuela en manos de los inmigrantes atraídos por la explotación minera. Posee tradicionalmente un ritmo pausado y cadencioso e incluye estribillos cantados en inglés y patois (francés criollo).
Los intérpretes y compositores de calypso que han estudiado la cultura musical de Trinidad y Tobago y han memorizado sus ritmos y estructuras tradicionales para incorporarlas a su música son conocidos como calypsonians.
La creatividad de algunos de ellos hace que sean capaces de improvisar un calypso a partir de cualquier tema, llegando a competir entre ellos en sesiones realizadas durante el carnaval de Trinidad y desde la década de 1950, en competiciones organizadas.
Los calypsonians más importantes del siglo XX son Lord Kitchener, Roaring Lion, Lord Invader, Mighty Sparrow (en Trinidad y Tobago) y Walter Ferguson (en Costa Rica).Entre los cantantes en español de este ritmo, destaca el venezolano Carlos Baute, la agrupación The Same People y Serenata Guayanesa (Foto).
Entre los cantantes de lengua inglesa, destaca el estadounidense Harry Belafonte.
Calypso, Carnaval y El Callao
El calipso, como música y el carnaval como fiesta colectiva, se han convertido paulatinamente en un auténtico símbolo cultural ya no sólo de El Callao, sede principal de sus manifestaciones, sino de todo el estado Bolívar.
El Callao es un pueblo minero fundado en 1853 con el nombre de Caratal, que se traslada después a las orillas del Yuruari donde recibe el nombre con el que se le conoce actualmente.
Por el atractivo que ejercía la explotación del oro y la posibilidad de lograr una rápida riqueza, El Callao se convirtió en el escenario de la mezcla de diferentes culturas, entre las que destacan junto a los habitantes de origen local, un grupo de ingleses, norteamericanos, franceses y un notable número de pobladores oriundos de las antillas británicas y francesas.
De esa mezcla han surgido unas ricas tradiciones, donde ha tenido preeminencia el aporte afro antillano, entre ellas el calipso y el carnaval. El calipso, que se ejecuta en todas las islas antillanas, adquirió en Venezuela ciertas peculiaridades, estribillos cantados en patúas o creole, dos dialectos antillanos, letras fuertes y picarescas y narración de sucesos locales.
Los instrumentos que se emplean son: tambores de madera, cuatro, maracas, rallos y campanas. Y como se dijo, se destaca particularmente, como guía musical de la celebración, el tambor Bumbac que se carga con una correa sobre el hombro, dejando libres las manos del ejecutante para percutir directamente sobre el cuero del instrumento.
El carnaval, basado en los alegres compases del calipso, reúne durante varios días a las comparsas de disfraces y bailarines que realizan largos desfiles coreando las canciones con el acompañamiento de la concurrencia que por miles acuden a la fiesta.
Entre los personajes claves del carnaval destacan: las Madamas, personajes femeninos que lucen con elegancia pañuelos anudados en la cabeza y vistosos ropajes a la manera tradicional de las matronas de Guadalupe y Martinica; los Diablos, quienes se presentan vestidos de rojo y negro, exhiben máscaras de impresionantes aspectos y esgrimen sus tridentes para abrir paso a las comparsas, y los Mediopinto, individuos que solos o en grupo deambulan con sus rostros y manos ennegrecidos y cargan pinturas para untar a personas que no les den donativos.El Calipso del Callao y su carnaval forman parte ya del repertorio cultural venezolano y son un testimonio viviente del mestizaje.
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